Lira para un Final

El señor del bisturí tomó mi placenta y la arrojó a la basura sin pensar en las consecuencias (en ella estaban, en efecto, mis instrucciones de uso)

En los 80´s «Bien, no hay problema» decía mamá mientras me acunaba.
En los 90´s «Bien, no hay problema» cantaba cada noche.
En los 00´s «Bien, no hay problema» continuó diciendo.

Llegaron los días difíciles (y las noches narcóticas y las mujeres de mi vida y las primeras pantallas de plasma) y mamá seguía emperrada «Bien, no hay problema».

Pero a nadie se le olvida que sin instrucciones de uso, uno vale más bien nada.

Conocí a Paula y me dejó («Bien, no hay problema») conocí a Ada y la dejé (Blablabla) por Amanda que me dejó en un tiempo récord (maldita sea, ni siquiera esperó a que cobrara mi primer sueldo)
Y si bien no había problema, tan sólo no lo había para mamá (habida cuenta de las caras de Paula, Ada y Amanda en determinadas circustancias; desde enamoradas, incontrolables, lácrimosas, compasivas hasta coléricas sin tiempo de reacción, ni polaroid a mano)

Si tenemos en cuenta mis próximos e insignificantes factores de riesgo como que pronto comenzaré a decaer físicamente (el doctor dijo ¿enfisema? dijo ¿empatia?) que las rodillas ya no me interesan como antes, que he perdido la sana costumbre de dedicar mis tardes a espiar en las trastiendas de las zapaterias…Entenderá que enfile la puerta, coja el coche de su esposa y me estampe en la primera curva (o que entre en su lavabo y rebusque entre sus cajones hasta dar con uno de esos frascos repletos de anfetas para adelgazar o de anfetas para dormir o de anfetas para despertarse o de anabolizantes para potenciar la impotencia)

De cualquier forma, no es culpa de Amanda. Y aunque no hablaré con ella cuando vuelva de quemar libros en Alemania (De hecho no hablaría con ella aunque hubiese ido a alfabetizar al tercer mundo) eso no me decide a saltarme la tapa de los sesos, pero tampoco pienso machacármela con su recuerdo.

Tampoco es culpa de Ada.¿Qué coño pensará Ada de mi vida ahora? (¿Me imaginará vestido de camarero con una edición de bolsillo de V.N en los calzoncillos? seguramente sí)

Y ojalá fuese culpa de Paula (con ese nombre es capaz de destrozar a cualquier persona sensible) Ojalá fuese ella, el primer motor inmóvil (pero ella sólo me dejó por un corte de pelo, quizá demasiado adelantado para la época)

Quizá la culpa es del señor Don bisturí y su manía de limpiarse las manos y hacer la colada de placentas sin recojer antes los malditos datos necesarios para que el recién venido no las pase tan putas en la vida.

Quizá la culpa es de mamá, que tiempo después del primer llanto me aconsejó escribir ripios para así conseguir a cualquier mujer del mundo (sin tener en cuenta que mi cerebro no se había desarrollado correctamente como para elaborar sucios sonetos. Pasarlos a limpios folios y entregárselos a sucias pajilleras ternoadolescentes)

Quizá la culpa la tenga el tipo ese, el de los anuncios de detergentes o el dictador aquel o quizá la culpa sea del Pop.

Por eso irrumpo en su casa señor h.
Pues no aguanto más y deseo que redacte un par de consejos para las personas que de aquí en adelante vengan a visitarme (aunque sea una visita rápida, para dejar flores y limpiarme la lápida)

En primer lugar quiero que quede constancia de mi absoluta disconformidad con el mundo (no me gusta ni la moda actual ni las ridículas pretensiones ambiciosas de los lugareños que tuvieron a bien tratarme durante mi estancia)

En segundo lugar quiero expresar que si bien la historia la escriben los vencedores, es innegable que a los vencidos nos dejan suficiente margen a pie de página como para sacar partido a nuestra desventaja (recuérdese a la señorita A.F y su diario) y que por tanto me siento en pleno derecho de cagarme ahora mismo en todas las verdades y todos los planes de pensiones y, sobre todo, de cagarme en un supuesto futuro mejor y del P.I.B de Bora-Bora (Si fuese necesario)

Pues soy un niño desesperado al que le explotan todos los balones recién los compra. Pues no merezco menos respeto (a pesar de que en ocasiones mis calcetines no conjunten con mis pantalones) que los rubitos de Hilfiger o el maldito Casablancas.
Ya que he nacido en una etapa de mi vida relativamente precoz he venido a verle señor h y sólo le pido que escriba fuerte en su olivetti estas recomendaciones.
Para cuando yo no sólo falte, sino que sea imposible el mero acto de buscarme.

De camino a su oficina he pensado en algunos epitafios.
No quisiera elegir yo mismo mis últimas palabras y por ello le pido las escriba, quizá mamá elija ponerlas en el sucio nicho que alguien deberá comprarme (una vez pase el inevitable decenio de luto en mi honor por el horror cometido)

Quisiera letras doradas y un enorme «Fue ella» (Ya que «Os dije que era grave» se lo pidió el puto T.W)

Creo que la gente se pierde lo mejor de morirse. Perdone que me ponga tan oscuro, tan decadente, pero si se fija la mayor parte de la gente sensible (y no quiero compararme con J.K por poner un ejemplo) tienen un fabuloso epitafio (el propio J.K)

Amanda me regaló un libro de epitafios. Por eso sé tanto (y por eso he querido escribir desde entonces algunos de cosecha propia)

Recuérdeme que se lo legue a usted (al menos me recordará por algo irrisorio, superficial y gracioso) Están todos los grandes (hasta O.W) y si no recuerdo mal, por orden cronológico (es irónico ¿no? una antología de V.V.A.A cuyo orden se basa en la fecha del fallecimiento) Y al final viene donde están enterrados.
Fabuloso, ya le digo.

Lo que me queda son dos detalles.
Algo que siempre quise decir y que nunca tuve oportunidad.
Pero tiene que ver con mis años ardolescentes y la afición de leer aforismos en los cuartos de baño de los bares (se forjó así en mí, un carácter individualista y transgresor)

Bien, señor mio, quiero dejar constancia de lo siguiente; Soraya es una Puta. Y si «fue ella» no se puede «Soraya es una puta» me vale.

Y también quisiera que escribiese un pequeño verso que mi padre me decía antes de acabar con las botellas de ron que había en casa. Justo antes de que me enseñase (con gran maestria) el dificil arte del boxeo pasivo. Siempre recordaré con dulce celosía aquellas tristes palabras de papá.

Si la memoria no me falta (y creo que no, pues aún no he consumido las cápsulas de cianuro) la frase era del gran J.B Papá siempre me decía «Hijo mío; Nunca llegarás a nada»

A Thomas

5 Responses to “Lira para un Final”

  1. Thomas Says:

    Nunca un profanador de tumbas mereció tanto afecto. Es usted adorable, portentoso, incorregible. Gracias.
    Como epitafio, le propongo éste: «Venga, chicos, no me miréis con esa cara.» Pero le prohíbo terminantemente que se sirva de él en los próximos ochenta años.

  2. Piolín Says:

    Me pareció ver un lindo gatito…

    El verano le sienta muy bien (aforismos y citas célebres included; y conste que va sin coña marinera, aunque rarito se me ha hecho leerle a usted, precisamente a usted citando)

    Feliz vuelta al cole.

  3. henry Says:

    Oh, es usted muy amable.

  4. muniegote Says:

    En primer lugar quiero que quede constancia de mi absoluta disconformidad con el mundo (no me gusta ni la moda actual ni las ridículas pretensiones ambiciosas de los lugareños que tuvieron a bien tratarme durante mi estancia)

    a ver chavalito si nadie te obliga a estar aqui vete al monte y pierdete hazte hippy busca tu moda pero no digas subnormaleces.

  5. muniegote Says:

    a si te vas pal monte a pasar de la moda y de la sociedad vete con el culo al aire que ya veras que gonito te lo pasas peor veo que no pasas de la moda que t emola hasta el internet

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