Recupero el aliento.
Una joven acaricia mi pecho. Controlo el deseo.
La habitación está en calma. Una colcha azul nos viste. Permanezco desnudo a su lado. Es hermosa, no cabe duda.
Me gustaría despertarla. Fumar un cigarro con ella. Hablarle despacio. Calculo estar en plena noche. No hay despertador, no hay relojes. Sólo un silencio metálico.
Me gustaría acercarme a su pecho, sentir el latido. Besar sus labios.
Me gustaría recordar.
Sigiloso me levanto. La cama cruje, ella no se inmuta.
Ando por la moqueta (también azul) hasta un enorme ventanal, desplego las cortinas. En efecto, es plena la oscuridad que nos auspicia.
"Ella" -Me digo. Permanezco ante el manto de amianto unos minutos más.
No hay ropa interior desperdigada por la sala. De haber hecho el amor ha sido de manera civilizada.
Fdo.: H. P.
