Tres días son los que restan en mi diario, docenas de anotaciones en el margen. La estética del universo se muestra enredada entre las brumas del pasado. Pianos que centellean violaceos, como parcas en su castillo.
Trato de rectificar pero el traqueteo del pecho parece un poema en el camarote del reo.
Un trago de humo.
Una mujer que se aleja de su propia fotografia (quizá arrepentida por haberme entregado su alma como un pescado a un tiburón hambriento)
Pienso en la odisea y en sus perros ciegos.
Fdo.: H. P.
