Una MEsiADA particolare (I)

A Ramiro Pinto (por lo que advertirá si leyere)

Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que tiré de la cadena en este mi retrete. Quiero decir –se entiende- con el objetivo consciente de enviar al mundo algún vestigio de actividad cerebral en forma de mensaje de naufrago, desde este retirado lugar. Porque –es creo yo evidente y sobran los detalles- para otras finalidades sí que he usado cotidianamente el artilugio que libera en cascada impetuosa el agua contenida en la cisterna.

No voy a entrar en más explicaciones. Al a fin y al cabo un estilita –aunque se trate de uno laico e incluso nihilista si me apuran- es un ser de por si silencioso. Sus caídas en el vicio nefando del lenguaje no dejan de ser pecados debidos a su non sancta audacia.
Sólo una curiosidad y es el descubrimiento, con susto y desazón comparable al de Robinson Crusoe al descubrir pisadas en la arena, de vestigios de un anacoreta anterior en este mismo ámbito. Fue hace días, colocando unas cajas llenas de papeles. Cabe decir que en mi estrecho mundo los escritos lo inundan todo y el realizar una cata en un rincón puede sacar a la luz estratos olvidados de una peculiar arqueología.
Ese día apareció pues una carpeta repleta de folios mecanografiados con notas a mano. La letra estaba desvaída y el papel amarillento. Entre estos papeles estaba la historia que a continuación pliego en este vacío tubo de aspirinas. Por su longitud me es imposible hacer que entre todo, así que envío sólo la primera entrega. Que les aproveche (con perdón)

LA MEADA

(CUENTO ESCATOLÓGICO Y COSTUMBRISTA)

Laureano Renduelles Gordo estaba trabajando en su atestada mesa-escritorio. Como todas las mañanas sobre las once y media, llevaba como una media hora sintiendo la familiar sensación de agobio en el bajo vientre. Pero Laureano era un hombre muy ordenado y además conservaba ciertos ocultos placeres derivados de su etapa anal, o quizás, quién sabe, de una mal entendida virtud pseudo-religiosa tendente a controlar hipotéticas fuentes físicas de sensualidad.

El hecho es que Laureano tenía previstas sus salidas hacia el urinario común de su oficina como actividades recreativas y hasta libertinas que sólo podían efectuarse en ratos muertos entre un trabajo y el siguiente. Ahora el señor Renduelles (que de gordo sólo tenía el apellido, pues su aspecto era, de puro enjuto y amarillento, deplorable) estaba terminando una relación detallada de posibles clientes y se había propuesto mentalmente proseguir hasta el último apellido de la Z. Sin embargo esta vez la necesidad debía de ser demasiado acuciante, pues apenas había llegado a Tornasolado Tena, Tarsicio (uno de esos nombres que parecen airadas venganzas paternas, como si el flamante progenitor se hubiese dicho: «¡Toma hijo!, aprende a sufrir!) cuando, como empujado por el poder mental de algún enano o gnomo malicioso, Laureano se ha puesto en pie y se ha dirigido hacia la puerta azul de los lavabos. Al pasar entre las mesas, algunos de sus compañeros se han intercambiado miradas de complicidad ya deslavada por la costumbre, como diciendo: «Mira, Satur, ahí va nuestro amigo Franklin, para el que el tiempo es oro y las horas diamantes».

Esta vez, Laureano no ha dedicado ese instante fugaz que normalmente «asigna» a la observación del anagrama, consistente en un sombrero y un bastón, que algún hortera decorador mandó en su día clavar en la puerta. El señor Gordo ha hecho penetrar su maltrecha anatomía por el estrecho espacio existente entre la puerta semiabierta y la enzulejada pared y se ha plantado frente al agujero del urinario, estilo turco, que le mira siempre con una expresión de Polifemo un tanto asqueado de la vida (y no es para menos, dadas su higiénicas funciones).

(continuará)

Leave a Reply


nueve + = 14


Warning: Use of undefined constant bwt - assumed 'bwt' (this will throw an Error in a future version of PHP) in /homepages/19/d455156103/htdocs/leteo/wp-content/themes/leteo_theme/functions.php on line 77
Categorías del blog
Archivo del blog

Agreganos a tus feeds

 COLABORADORES
revistaleer datic

¡Visita nuestra tienda!